Marcia azul en el país de los sueños
Aquella noche caminaba por aquellas viejas calles de mi barrio, caminaba movida por los recuerdos de esos días vividos en casa cuando la lluvia de marzo mojaba mi rostro y yo abría la boca para sentir la humedad que me dejaba el aliento fresco.
Recuerdo aún a ese arbusto de charán frente a la puerta de mi humilde casita. Era mi gran amigo, cuántas veces lloré a su lado esta soledad que me persigue y que al final se ha convertido en mi compañera. Para consolarme me regalaba sus frutos, que eran unas lindas y sensuales bolitas de charán, con ellas hacía lindas y extravagantes pulseras aunque para ello tenía que esperar que el sol inclemente de mi tierra desatara su furia y las calles se hicieran dignas de caminar. Porque mamá no nos dejaba jugar en los charcos que se formaban después de un día lluvioso.
¡Cómo recuerdo aquellos atardeceres, me gustaba contemplar el ocaso tendida en la mágica tierra que se rendía a mis caprichos de marzo. Fue una tarde de estas en que me quedé contemplando cómo el sol se perdía en la inmensidad y tomaba el color naranja ardiente y como la luna llena aparecía desafiante, coqueta, sutil, temible. Cerré los ojos de una manera casi brutal y de pronto estaba en un lugar jamás visto ni en el libro de mis cuentos predilectos. ¡Oh magia bendita¡ estaba en el paraíso.
No tuve temor, ese fue el día más feliz de mi tenue existencia. Allí estaban los ángeles con sus caritas sonrientes y eran hermosos, angelicales.Me quedé muda, perpleja, aturdida, pero alguien llamó mi atención , era un ángel de mirada triste, singular y era el único que no tenía alas. Me acerqué trémula y con la voz casi apagada le pregunté ¿y tú qué haces acá, no tienes alas? _ Tomó mis manos temblorosas y para animarme acarició mi largo cabello trenzado y respondió: “Yo soy él que camina a tu lado, jamás me he apartado de ti. Cuando lloras te consuelo, cuando te duele algo te acaricio y todo se te pasa. Yo más segura, pero aún temblando le miraba como invitándolo a seguir su relato.Prosiguió y me preguntó ¿recuerdas aquel día ?_Caminabas cabizbaja por aquella oscura carretera, de pronto hizo su aparición una enorme y pesado camión que amenazante iba hacia ti. Jamás supiste quién te salvó. Fui yo y allí perdí mis alas y nunca más pude recuperarlas. Desde ese cruel momento ya no puedo volar, te cuido, pero para ello le pido ayuda a tu mamá.
Abrí desesperadamente los ojos, mirando a mi alrededor, estaba mi tierna madre, acariciándome y colocándome unas bolsitas de agua tibia en la frente, estaba afiebrada. Me abrazó muy fuerte( aún siento en mi cuerpo el calor de ese abrazo).
"El mundo está en manos de los que tienen el corazón en los sueños"
"El mundo está en manos de los que tienen el corazón en los sueños"

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